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Awards

 

Distinguished Author & Artist Award, 2014

First Place Award, Great American Song Contest, 2014

Second Place Winner for Poetry

Many Honorary Mentions

Rodney Scribble / Spanish

Rodney Scribble (c) John Duguay

Rony Ilegible

Idea original en inglés por Robert Max Tell Stelmach

Versión en español por Silvana Goldemberg

 

Los habitantes de Villa Garabato eran muuuuuuuuuuy felices.

¿Quieren saber por qué?

Porque cada uno escribía en forma tan ilegible como el resto. Era un orgullo para ellos que no se les entendiera lo que escribían.

Eso sí, el alcalde, Don José Lapicera Fuente, era el más ilegible de todos. Su escritura era tal cual como si un gato hubiera llenado de rasguños un pedazo de papel. Gracias a ello, en los estantes de su despacho se acumulaban premios hasta el empacho.

No había palabra, ni letra alguna, escrita por el honorable alcalde Don Lapicera Fuente que pudiera ser leída o entendida. Ése era el secreto de su éxito y la razón por la cual había sido elegido alcalde siete veces seguidas. Don José Lapicera Fuente era famoso, no solo en Villa Garabato, sino en toda la República Ilegible.

Si, todos estaban felices en Villa Garabato hasta el día en que a Rony Ilegible le fueron dados lápiz y papel por primera vez.

Rony se llamaba así por su tatarabuelo, el gran Ronaldo Ilegible, fundador de Villa Garabato.

Al haberlo nombrado como su célebre antepasado, sus padres demostraban las esperanzas depositadas en su único hijo.

Pero el día en que a Rony le fueron dados su primer lápiz y su primer papel, todas las esperanzas de fama y fortuna a granel se derrumbaron.

“Rony Ilegible no sería ilegible. Rony Ilegible podía escribir en forma clara y entendible.”

Era un día soleado, la profesora de Rony, la Srta. Rascada, repartió lápiz y papel al alumnado por primera vez.

- Alumnos, alumnas - dijo, rascándose la cabeza - hoy aprenderemos cómo ser ilegibles.

Caminó hacia la pizarra y se le escuchó decir por sobre el screech-screech de la tiza:

- Miren cuidadosamente y sin prisa.

La señorita Rascada escribió en forma tan difícil de entender que los niños la vivaron y las niñas la aplaudieron, todos maravillados, asombrados, anonadados.

- Ahora clase, es vuestro turno. Usen el lápiz para dejar el papel tan ilegible como les sea posible – dijo la maestra caminando alrededor del aula.

Ella miraba por sobre los hombros de cada uno de sus alumnos para comprobar cuán ilegibles estaban siendo, mientras sonreía y se rascaba la cabeza con placer.

Los días como éste la enorgullecían como docente. Y estaba tan feliz disfrutando su orgullo que, al pasar por el lugar de Rony Ilegible, no notó que éste escribía diferente al resto de la clase.

Rony había escrito: Mi mamá me mima.

La Srta. Rascada caminó dos bancos más allá, se detuvo en el medio de rascarse y volvió sobre sus pasos, hasta llegar al lugar de Rony.

 

A Rony Ilegible se le entiende lo que escribe.

Rony Ilegible escribe en forma clara y legible.

Y, entre lamentos, pidió a los gritos con aspaviento: 

¡Llamen a sus padres, antes que sea tarde!

¡Llamen a Lapicera Fuente, cueste lo que cueste!

¡Si a este niño se le entiende al escribir,

Nadie en este pueblo volverá a dormir!

 

Con los ojos saltándole de sus órbitas, la Srta. Rascada salió corriendo por el pasillo, desesperada. Antes de que la puerta se cerrara, el Sr. Tinta, director de la escuela, entró al aula.

- ¿Qué está sucediendo aquí? – preguntó el Sr. Tinta, con cara de enojo indeleble.

Todas las miradas se dirigieron hacia Rony.

El Sr. Tinta, con su enojo más indeleble que nunca caminó hacia el banco de Rony.

- Mi querido alumno,- dijo mirando fijo a la cara de Rony - ¿es usted la causa de toda esta conmoción? Bien, respóndame joven antes que yo…

Cuando el Sr. Tinta vio las palabras: Mi mamá me mima, escritas en el cuaderno de Rony, quedó impresionado.

- ¿Qué es ésto? ¿Qué significa esta letra? Esto no es lo que enseñó su maestra.  Usted no tiene... Usted tiene… Oh, mi…

Por un momento el Sr. Tinta no sabía qué agregar, solo pudo exclamar:

 

A Rony Ilegible se le entiende lo que escribe.

Rony Ilegible escribe en forma clara y legible.

Y, entre lamentos, pidió a los gritos con aspaviento: 

¡Llamen a sus padres, antes que sea tarde!

¡Llamen a Lapicera Fuente, cueste lo que cueste!

¡Si a este niño se le entiende al escribir,

Nadie en este pueblo volverá a dormir!

 

- Eso es lo que la Srta. Rascada acaba de decir. ¿Por qué no se va usted a dormir? – le dijo el alumnado.

- Porque no – dijo enojado el Sr. Tinta y salió corriendo por el pasillo desparramando su tinta por los costados. Antes de que la puerta se cerrara, los padres de Rony Ilegible entraron al aula.

- ¿Cuál es el problema? – preguntó el Sr. Ilegible.

- ¿Para qué nos llamaron? –preguntó la Sra. Ilegible al alumnado.

El pobre Rony quiso explicar pero no le salían palabras, trató de ocultar el cuaderno pero su padre alcanzó a tomarlo y pudo leerlo.

- ¡Palabras! -  gritó espantado el papá de Rony, el acusado.

- ¡Palabras! ¿Tú has escrito estas palabras, Rony querido? – se escuchó a la mamá de Rony en un grito.

- Ilegible es nuestro nombre - dijo el Sr. Ilegible. - Nuestras vidas en Villa Garabato nunca serán iguales, al menos por un largo rato.

- Pero, ¿por qué? – preguntó Rony asustado – Solo escribí las palabras igual a como las pronunciamos.

- Tu tatarabuelo, – sentenció el Sr. Ilegible como un trueno - por quien llevas el nombre, rodará en su tumba y romperá su lápiz por lo que eres capaz de hacer. ¡No lo vuelvas a hacer! ¡Nunca!

Por un momento nadie supo qué decir, hasta que de a uno fueron rompiendo el silencio para sumarse al resto diciendo:

 

A Rony Ilegible se le entiende lo que escribe.

Rony Ilegible escribe en forma clara y legible.

Y, entre lamentos, pidió a los gritos con aspaviento: 

¡Llamen a sus padres, antes que sea tarde!

¡Llamen a Lapicera Fuente, cueste lo que cueste!

¡Si a este niño se le entiende al escribir,

Nadie en este pueblo volverá a dormir!

 

Nosotros somos sus padres – dijeron los padres y salieron corriendo por el pasillo. Antes de que la puerta se cerrara, entró al aula el alcalde Don José Lapicera Fuente con cara de terror y preguntó:

- ¿Dónde está el pecador? ¿Dónde está la peste? ¿Quién es el que nos ha hecho quedar a todos como unos tontos?

- ¡Es él! - dijo la clase, señalando a Rony Ilegible, que tenía la cabeza baja por la vergüenza.- Así pues que es usted - dijo el alcalde - ¿Usted es quien ha causado tanto disgusto a nuestra población? Toda secretaria, de aquí hasta la municipalidad, ha mordido la goma de borrar. Se cruzó de brazos, arqueó sus tupidas cejas y con ellas subió el ala de su sombrero con forma de capuchón, luego dijo: - Vamos a ver las palabras que causaron tantas travesuras.

Rony, tímido, señaló las palabras escritas por él: Mi mamá me mima.

Horrorizado, el alcalde Don José Lapicera Fuente gritó: - No una, ni dos, ni tres, sino ¡cuatro palabras escritas! ¡Y se leen tan claramente como el día! ¡Ésto nos acaba, nos destruye! ¡Es el fin!

- Pero, ¿por qué? - preguntó la clase.

- Porque...– quiso explicar Don Lapicera Fuente – porque… - y se quedó pensando por un buen tiempo, hasta que solo pudo decir: - Porque...

 

A Rony Ilegible se le entiende lo que escribe.

Rony Ilegible escribe en forma clara y legible.

Y entre lamentos pidió a los gritos con aspaviento: 

¡Llamen a sus padres, antes que sea tarde!

¡Llamen a Don Lapicera Fuente, cueste lo que cueste!

¡Si a este niño se le entiende al escribir,

nadie en este pueblo volverá a dormir!

- Pero señor, usted es Lapicera Fuente - dijeron los estudiantes.

- Ya sé. También se que los padres de Rony Ilegible estuvieron aquí y se fueron. Pero, ¿quieren que eche a perder el versito? - dijo el alcalde.

- No, señor – le respondieron.

Don José Lapicera Fuente, emocionado, intentó cantar una vez más pero sin lograr ningún sonido salió destruido corriendo por el pasillo, mientras perdía su capuchón sombrero. Antes que la puerta se cerrara entró al aula Ana Bolígrafo, la mejor amiga de Rony. Ana indicó a Rony su propio cuaderno y le mostró que había escrito cuatro palabras, un poco legibles pero no tanto como las palabras escritas por su amigo Rony: Mi mamá me mima.


Illustrated by Jon Duguy

Available on CD with Audio Book

Original English (c) Robert Stelmach 2009

Spanish (c) Silvana Goldemberg

Max Tell is the pseudonym for Robert Stelmach



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